La humanidad es un conjunto altamente complejo creado por Dios. Según las formas de fe, es el creador quien decide, quien debe llamar a la culminación de su Gran Obra; siendo la vida la mayor entre esta acción colosal, el máximo en la curva de la evolución creativa, lo mejor y lo más bello.
Esta humanidad se organiza (en forma supuestamente consciente) para proteger y garantizar… ¿Qué garantiza? ¿Qué garantizamos?
Los actuales hechos apuntan hacia la única garantía de acabar con la Obra de Dios, jugar a ser Dios, pero ¿Quién juega a ser Dios?
El poder se apodera de la humanidad, se apoderó de los poderosos y los poderosos se apoderan de los no-poderosos sin que nadie pueda hacer nada. El Estado poderoso en armas invade y asesina a quien le da la gana, no hace caso a las resoluciones de la organización que se convierte en vergüenza de la humanidad. Por racimo caen las bombas racimo y químicas prohibidas para los no-poderosos, que explotarán durante años como estallan e infectan aun en el Líbano.
La organización para proteger y garantizar la seguridad de la Obra de Dios, se convierte en consejo de inseguridad por el poder de veto de la Potencia que garantiza la guerra; poder que parece asignado por el mismo Dios. Parece que garantizando la guerra se pueden asegurar mayores contratos transnacionales de re-construcción post-guerra tipo Irak, para que la Potencia llene sus bolsillos a costa de los niños palestinos. Esa es su seguridad, no la de Dios.
La Obra de Dios se acaba, la vida muere a causa del Poder que juega a ser Dios; un dios de muerte y vergüenza, de traición y malicia, de codicia y ambición mezquina. Un dios que no es el nuestro porque no es Justo. Por eso no aceptamos que EU e Israel jueguen a la muerte; ¡Nosotros estamos con la vida!
Engel Salazar Aguirre
11 de Enero de 2009

No lo leí, me devoré este blog, no sé porque no lo seguís, es interesantísimo, y con una fluidez de pensamientos, reflexiones, coherencias y talento impresionantes.
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